28 ene 2008


Ave solitaria.

Puedes ofenderte, odiarme, enojarte,
mas no me dejes ir,
mi alma es un pájaro asustado
que ante el calor de tu mano
huye a refugiarse
en la tranquila y lánguida soledad.

Y si mis garras lastiman torpemente,
el miedo es quien las posee,
atroz e implacable
para devorar la bella pasión.

Y destiñe la aventura,
cortándole sus coloridas alas,
carcomiendo el entusiasmo
que tu me regalas,
que yo derrocho.


Mora